¿Qué es el CBD?

El CBD o cannabidiol es un componente presente en algunas (no todas) variedades de cannabis. Es uno de los más de 545 compuestos, que se han identificado hasta la fecha, presentes en la composición química de la Cannabis Sativa. Entre ellos, aproximadamente 104 han sido clasificados como cannabinoides por presentar ciertas características estructurales comunes. Dentro de este grupo de cannabinoides, también se encuentra el THC, el compuesto, hasta ahora, más famoso y más potenciado en las variedades cannábicas presentes en el mercado. Esto se explica, porque este componente tiene un alto poder psicoactivo, el CBD en cambio, no solamente no lo tiene sino que contrarresta los efectos del THC.

¿Qué es el sistema endocannabinoide?

Estos compuestos, los antes mencionados cannabinoides, interactúan con nuestro organismo gracias al sistema endocannabinoide del cuerpo humano. Este sistema consiste en una serie de receptores naturales (CB1 y CB2), localizados principalmente en el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso periférico. Estos receptores interactúan con los cannabinoides activando y estimulando la respuesta natural del cuerpo ante el dolor, la ansiedad, el estrés, etc. El papel clave del sistema endocannabinoide es mantener o restaurar la homeostasis, un equilibrio saludable de varias funciones corporales y los cannabinoides de procedencia vegetal como el cannabidiol (CBD) pueden apoyar el efecto positivo de este proceso.

¿Por qué el CBD está en auge?

Hasta ahora, las variedades de marihuana que el mercado demandaba eran aquellas en las que se conseguía potenciar un elevado porcentaje de THC. ¿Por qué motivo? Muy sencillo, un alto contenido en THC equivale a un poderoso efecto psicoactivo (euforia, risa floja, sensación de embriaguez y un potente efecto cerebral), cualidades muy apreciadas por algunos consumidores de cannabis a nivel recreacional.

Por este motivo, el mercado cannábico ha estado enfocado en la cría de variedades tan ricas en THC como fuera posible. En realidad, la mayor parte del sector cannábico ignoró por completo el CBD.

Sin embargo, la profundización en el estudio del cannabidiol ha revelado que este compuesto no sólo contiene propiedades medicinales, sino que también puede ser muy útil para paliar los efectos adversos del propio THC. Se ha demostrado que el CBD actúa como antagonista competitivo del THC contrarrestando algunos de sus efectos secundarios como la ansiedad, la sequedad bucal o la alteración de la percepción.

Paradójicamente, aunque esta sustancia suaviza las consecuencias adversas del THC, también alarga su efecto en el tiempo limitando la degradación del mismo en el hígado. Por tanto, el efecto modulador de la marihuana con altos niveles de CBD produce una sensación más leve, relajante, menos psicoactiva y más sostenible, aunque a la vez, se dilata más en el tiempo.

Esto abre una alternativa de consumo para aquellas personas que prefieren un efecto más relajado y compatible con las actividades del día a día. Un nuevo paradigma de uso cannábico recreacional que huye del modelo “stoner” y que ha impulsado la creación de nuevas cepas ricas en CBD.

¿Qué sucede si consumes CBD puro?

Acabamos de explicar los beneficios que aporta el CBD cuando se combina con el THC. ¿Pero qué sucede si consumimos CBD puro? Este cannabinoide de por sí no produce ningún efecto psicoactivo, aunque sí una leve sensación de sosiego. Esto significa que el consumo de CBD aislado no proporciona la sensación de embriaguez que estamos acostumbrados a relacionar con el cannabis, sin embargo, sí contiene múltiples propiedades medicinales. Estas dos características lo convierten en un poderoso aliado para el sector terapéutico, pues puede ayudar paliar ciertos tipos de males y enfermedades sin que el paciente sufra ningún tipo de experiencia psicoactiva.

¿Qué propiedades medicinales tiene el CBD?

El CBD es una sustancia con pocos o prácticamente ningún efecto adverso. No posee propiedades psicoactivas pero sí múltiples virtudes terapéuticas que lo convierten en un poderoso aliado en el sector medicinal. Gracias a ello, la investigación científica de este compuesto ha sido intensa en los últimos años.

Propiedades anticonvulsivas

Varios estudios clínicos han demostrado que el CBD posee propiedades anticonvulsivantes y es una vía efectiva para tratar la epilepsia. Concretamente el síndrome de Dravet, una forma rara de epilepsia que produce unos ataques más largos de lo normal y un periódico daño cerebral que puede llegar a ser fatal en los casos más extremos. Se han registrado casos en los que el CBD ha sido el único tratamiento válido para frenar estos ataques convulsivos. La paciente Charlotte Figgi, una niña de Colorado (USA) a la que el CBD ha salvado literalmente la vida, ha sido el catalizador que ha provocado un cambio significativo en la forma de percibir esta sustancia en los Estados Unidos. Un cambio que se ha visto reflejado tanto en los medios de comunicación como en el marco legislativo que contempla este cannabinoide, abriendo una brecha en el hasta entonces reacio marco legal.

Relajante muscular

También se han realizado estudios que señalan que la combinación de THC+CBD puede ayudar a paliar la espasticidad (tensión y rigidez inusual en el tono muscular) derivada de enfermedades como la esclerosis múltiple.

Neuroprotector

Otra importante propiedad medicinal del CBD es que actúa como neuroprotector. Dado el alto índice de mortalidad por enfermedades neurodegenerativas, la búsqueda de tratamientos efectivos es hoy en día una prioridad. En este sentido, la neuroprotección parece ser la clave. Existen varios estudios que aseguran que el CBD contribuye recuperar aquellas áreas del cerebro dañadas por la muerte neuronal crónica y aguda.

Estrés, depresión y enfermedades mentales

Como antes hemos mencionado, el CBD contrarresta la ansiedad que puede llegar a producir un consumo elevado de THC, pero además, el cannabidiol contiene de por sí propiedades ansiolíticas y antidepresivas. Este hallazgo, que viene respaldado por varios estudios científicos, está siendo investigado para aplicar el CBD como posible tratamiento principal o complementario de enfermedades mentales. Incluso se ha demostrado que esta sustancia, lejos de producir posibles efectos adversos en este campo, como podría ser el caso de su primo hermano el THC, puede ser una herramienta efectiva en el tratamiento de la psicosis.

El CBD, una sustancia que hasta ahora había quedado relegada al campo de la investigación científica y que entra en el mercado cannábico pisando fuerte. Un compuesto que abre un sinfín de posibilidades tanto a nivel terapéutico como recreacional y que incluso está allanando el camino hacia la legalización del cannabis.

Fuente Dinafem.org